Archive for September 2008


La cadena de mando

September 24th, 2008 — 6:13pm

La cadena de mando tiene dos sentidos: hacia arriba y hacia abajo. Y saltársela implicaciones diferentes en función del sentido.

Hacia arriba, la cadena de mando es informativa, o consultiva. Esto es, informamos al jefe de aspectos de nuestra responsabilidad que puedan ser de su interés (como avance de proyectos, información de clientes, etc) O bien, le consultamos cómo abordar una de nuestras responsabilidades (consultar cómo ejecutar una tarea entraría dentro de nuestra formación, y se entiende cuando somos nuevos en el sitio o responsabilidad, o máxime cuando la decisión a tomar tenga mayores implicaciones que aquéllas que están delegadas en nuestra persona)

Hacia abajo, la cadena de mando es ejecutiva. Esto es, el jefe delega responsabilidades u ordena tareas.

Creo que si se le llama “cadena” de mando es por su analogía con una cadena, compuesta por todos y cada uno de sus eslabones unidos cada uno directamente al superior e inferior.

¿Qué sucede cuando nos saltamos la cadena de mando?

Saltarse la cadena de mando hacia arriba es “saltarse al jefe”. Y, en determinadas circunstancias, al jefe no va a gustarle.

¿Tiene razón de enfadarse?
En management no hay blancos y negros y no se puede decir “nunca” sin exponerse a caer en demagogia, pretensión o incluso petulancia. Volviendo al enfado del jefe. Si nos saltamos a nuestro jefe, e informamos (o consultamos) directamente al suyo, ¿para qué está él entonces?

No es lo mismo consultar una decisión operativa, que una de calado estratégico. Más sobre esto luego.

¿Y si el jefe no está y hay que tomar una decisión que le atañe? Entonces, ¿es malo saltárselo?

¡Pregunta trampa!

¿Le atañe? O ¿le corresponde?

En mi opinión, no debería suceder a menudo que una decisión que corresponde a un directivo tenga que ser tomada en su ausencia. Y menos hoy en día con las comunicaciones que existen. Si la acaba tomando su jefe, corre el peligro de no estar bien informado y acabar contradiciendo decisiones previas.

En ese caso, habiendo sido agotados los intentos razonables de localizarlo, debemos consultar con su jefe e informar al nuestro inmediatamente de la decisión tomada y sus circunstancias. En esas circunstancias, y sólo en estas, no nos hemos saltado al jefe.

Retomemos aquí por un momento el hilo sobre el calado de la decisión para añadir un par de reflexiones.
Si la decisión que hay que tomar es operativa, cabe la posibilidad que no tengamos bien entendido el equilibrio necesario entre nuestras responsabilidades y nuestra autonomía. No fuera que para lo que queremos al jefe es para que él tome nuestra decisión.
Si la decisión a tomar es estratégica, creo que no debería venir de un par de días tomarla. Andar tomando decisiones de calado estratégico deprisa y corriendo no parece una forma juiciosa de llevar un negocio.

¿Y en el otro sentido?

Saltarse a un subordinado es, como mínimo, indecoroso. Como en todo, dependerá de la frecuencia, modales y estilo con la que se haga.

Una cosa es que, puntualmente, en ausencia (agotados todos los intentos previos de localizarlo) de nuestro subordinado, tomemos una decisión y mandemos informarlo inmediatamente . Otra cosa es tomar decisiones que corresponden al subordinado por costumbre, dejadez, o pereza. O peor aún, “porque Yo soy el jefe “.

Si un directivo se encuentra a sí mismo saltándose a su subordinado a menudo, debería preguntarse quien de los dos tiene un problema. O bien el subordinado no da la talla, o bien no la da el directivo (o ambos).

Saltarse la cadena tiene consecuencias, veamos:

Si me salto al jefe, no sólo doy a entender que su opinión o forma de hacer no (me) vale si no que pongo a su jefe en la tesitura de saltarse a su subordinado.

Si me salto a mi subordinado, no sólo corro el riesgo de tomar decisiones contrarias a las que él ya tomó (operativas, ya que de las estratégicas debería estar informado), si no que además promulgo entre sus demás subordinados que la puerta para hacerlo está abierta.

Todo lo anterior, se puede resumir en que cuando un subordinado o un superior se saltan a un directivo, se pone de manifiesto una falta de confianza (del subordinado hacia el jefe al que se salta , o del jefe hacia el subordinado al que se salta).

Y éste es el problema.

Así, cuando oigamos discusiones sobre si tal se ha saltado a cual; si un subordinado se nos queja de que nos lo hemos saltado, o un directivo se queja de que su jefe se lo ha saltado, todos estos casos ponen de manifiesto una falta de confianza (o respeto, que sería peor si cabe)

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Eurodipity, Lecciones aprendidas sobre toma de decisiones.

September 16th, 2008 — 7:34pm

Hace unas semanas me enteré que había un original concurso de SEO (cómo hacer que tu web salga mejor posicionada en los buscadores como el Google)
Alguien se inventa una palabra inexistente y el ganador es aquél a quien Google decide poner en primera posición pasados unos meses.

Luis, con quien tuve el placer de trabajar, es un gran matemático y programador que se ha hecho empresario.

Su empresa se dedica básicamente a desarrollo web y el SEO es una de las ramas que toca.
Enseguida pensé -con lo bueno que es él- que sería muy buena propaganda poder publicar a los cuatro vientos que había ganado este concurso.
Hablé con él y tardó exactamente cuatro milésimas de segundo en subirse al carro.

El 19 de junio empezó el concurso. El mismo día Luis compró un dominio (www.eurodipity.ws) y a los pocos días ya estaba en la doceava posición. ¡Todo un logro!

A lo largo de los siguientes días fuimos viendo cómo la subida del ránking de su página se estancaba.
Luis, que sabe un rato de esto, llegó a la conclusión que tenía que cambiar de herramienta. Estaba usando blogspot (de Google) y creía necesario cambiar a WordPress. Pero si se equivocava, podía echarlo todo a perder.

Luis se arriesgó y cambió.

Y al poco tiempo la página de Luis dejó de salir en Google.

Se acercaba el final del concurso (5 de Septiembre) y Luis se quedó impotente observando como su decisión parecía llevarle irrevocablemente a la derrota. Hay decisiones que tienen inercia y una vez tomadas no se pueden cambiar. Ésta era una de esas.

Y llegó el día del final del concurso y la página de Luis no quedó en el Top Ten.

¿Hizo mal Luis?

Yo creo que no. Que el éxito es de los que van tras él. De los que arriesgan. De eso se trata tomar decisiones. De tomarlas, no de acertarlas.

Quien quiera tomar únicamente decisiones acertadas, mejor se haga técnico. Porque como gestor o a nivel personal, no tenemos casi nunca la información necesaria para tomar decisiones certeras.

Lo más que podemos hacer es estar bien informados para que nuestra intuición tenga muchos números de acertar y ser rápidos tomando decisiones.
Es mucho más importante tomar una mala decisión (rápido) y rectificar (rápido) que esperar un poco más a tener mejores datos para tomar una decisión mejor.

Se dice rápido pero a muchos nos cuesta muchos años aprenderlo.

Pero entonces ¿el resultado no importa?

Si importa. Pero importa más el resultado a largo plazo.

Y a largo plazo, probablemente la página de Luis estará mejor posicionada que muchas de las que quedaron mejor el 5 de Septiembre. Pero mucho más importante que esto, Luis será capaz de tomar decisiones y eso le brinda la oportunidad de ser una persona exitosa.

Y además, como solía decir un jefe que tuve, “equivócate sin amargarte con una decisión de 50.000 Pts, que ya tendrás oportunidad de hacerlo cuando tengas que tomar una de mayor calado”.

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Asunción es la madre de los “metepatas”

September 9th, 2008 — 11:33am

Hace ahora ya tiempo, mirando una de esas películas de sábado por la tarde oí un comentario que enseguida capturó mi atención…

Asunción es la madre de los metepatas

Desde entonces la habré repetido millones de veces -quines me conocen lo saben pues lo han sufrido en sus carnes-

Uno de los errores más comunes en el pensamiento (y en la comunicación) es la asunción: Asumir algo. Si el punto de partida es incorrecto, el camino nos lleva a un destino incorrecto. Así funciona el pensamiento. Si partimos de una asunción incorrecta, llegar a una conclusión acertada sólo puede pasar por casualidad.

¿Cómo podemos evitarlo?

Escuchando con mucha atención. Calibrando continuamente las asunciones que estamos tomando (es imposible ratificarlo todo, no dejaríamos hablar a quien escuchamos), y verificando las que sean arriesgadas.

Un buen ejercicio de comunicación, es colacionar el mensaje recibido. ¿Qué significa colacionar?

Colacionar significa cotejar el mensaje recibido con su emisor; tal como hacen los pilotos con los controladores aéreos:

Cuando la torre de control de Barcelona le dice a un avión “Iberia 1654 autorizado a aterrizar pista 25 derecha”, el piloto debe repetir por la radio “Autorizado a aterrizar pista 25 derecha, Iberia 1654″. De este modo, ambos pueden comprobar que el mensaje ha llegado a su destinatario en la forma correcta. De no ser así, pueden corregir la parte que no se ha entendido bien.

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Bienvenidos!

September 2nd, 2008 — 8:32pm

Estamos trabajando en un nuevo proyecto.

Pretendemos crear una web que ayude a los managers en sus tareas cotidianas.
Primero debemos organizarnos un poco, pero prometemos volver pronto con un montón de pistas, discusiones, comentarios, trucos…

No dejéis de visitarnos!

Y entretanto, aprovechad para enviarnos comentarios sobre cuestiones que queráis tratar. Prometemos intentarlo!

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